Presiento que hace mucho camine por este mismo sendero, este
lugar tan familiar por el cual hace
mucho pase.
No se como ni como fue que regrese aquí sentada, mirando todo a mi
alrededor, pienso para mi ¿Cómo es que has llegado de nuevo hasta aquí?
Este lugar realmente es horrendo aun no entiendo como llegue
hasta aquí, nuevamente cerré por un
momento mis ojos y pedí a gritos me regresaran a
mi mundo, que esto era realmente terrible que me sacaran de este lugar.
Para cuando abrí los ojos note
que una parte de mi armadura se había roto, toque
un poco para asegurar que todo estaba
bien, y cuando mire mi mano, note que había un poco de
sangre, sabia que durante esta batalla algo había salido mal.
Por mi propia cuenta trate de ponerme de pie, y caminar aun
lugar más estable donde pudiera curar la herida.
Llegue aun pueblo cercano y me alegro ver a alguien que parecía conocerme, sin en cambio yo no podía saber a
ciencia cierta quien era, tomo mi brazo y lo coloco en su hombro, y me ayudo a caminar
hasta aquella cabaña que parecía tener algunas pertenecías mías.
Aquella persona me miro y dijo lo siguiente –No te preocupes estarás bien, y
tratare de localizar a tu hermana para decirle que estas bien.
Simplemente agradecí el gesto tan
amable, que aquella persona había tomado hacia conmigo
(Pasado un tiempo)
La herida ya había sanado un
poco y decidí, caminar por lo alrededores
del pueblo mientras caminaba, apareció frente a mi la cara de la persona más importante
en mi vida, se trataba de mi hermanita pequeña. Recuerdo bien
que corrió, a mi
encuentro y me abrazo fuertemente, le tome entre mis brazos y acaricie su largo cabello como era costumbre mía.
Mi corazón latía muy rápidamente, me encontraba
feliz porque ella estaba ahí conmigo para darme fuerzas como siempre. Aun con mi hermana en mis
brazos, pude sentir que ella lloraba, le tome su pequeño rostro en mis manos y
limpie aquellas lagrimas que habían brotado de
sus hermosos ojos y sonriendo le dije –Anda sonríe que aquí no a pasado nada – porque lloras pequeña??
Bese su mejilla y la volví a tomar
entre mis brazos y susurrándole le hice saber lo
mucho que la quería y la amaba, mientras
lagrimas brotaban de mis ojos al sentir que no la volvería a ver jamás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario