Cuando por
fin llegué al lugar de nuestro encuentro, notaste en mi algo muy raro me
tomaste entre tus brazos y me abrazaste muy fuerte contra tu pecho sabias que
algo me ocurría, pues había olvidado por un
instante que me conocías tanto.
Una de tus
manos pasó por mi mejilla, y limpiaste esas lagrimas que brotaban de mis ojos,
esos ojos que siempre que los mirabas te parecían hermosos tomaste mi mano y
junto con la tuya poco a poco nuestros
dedos se entrelazaron, aun con lagrimas brotando me acariciaste nuevamente mi
mejilla y sin pensarlo me besaste mi corazón comenzó a latir muy fuerte casi sentía que en cualquier
instante mi corazón se saldría de sentir
como aquel besos tuyo había causado tal reacción.
Me abrazaste
nuevamente contra tu pecho y tomándome de la mano me dijiste lo siguiente. –te amo
tanto que me duele verte así como estas por favor no llores más mi pequeña
Denisha. Al terminar de decirme eso una
sonrisa inmediata salió de la nada, sólo me detuve a observarte un momento y
sin pensar a tus palabras correspondí –también te amo Shouta, no te preocupes
por mi todo estará bien te lo aseguro.
Tomados de
la mano nos dirigimos aquel lugar tan especial para nosotros, cuando llegamos
ahí, me susurraste lo siguiente. –prometo estar siempre para ti y nunca más
dejarte mi pequeña princesa aquella promesa la pactamos con un beso que estremeció
nuevamente mi corazón.
Recuerdo que
te abrace muy fuerte y prometí estar
siempre contigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario