Luego
de meses en que te habías ido
regresaste, luego de días de buscarte llegaste. Yo contemplaba las luces de la
ciudad por medio de la ventana desde aquella casa que se había convertido en
nuestra guarida.
Entraste
sin hacer el más mínimo ruido, voltee al percibir un suspiro que diste. No
podía creer que habías regresado, corrí
para abrazarte cuando te tuve en mis brazos te abrace fuertemente mientras
lagrimas corrían por mis mejillas, recuerdo que llore como una niña
pequeña me detuve a decir –Fionna has
regresado!!! Mientras lloraba de alegría por verte de nuevo.
Note
que bajo tu armadura había una herida, tome una silla y la acerque para que te
sentaras. Limpie mis lagrimas y con reclamos dije- donde rayos te metiste?? –
que inconsciente eres, porque te fuiste sin decirme nada. – que no vez que me
preocupe mucho por ti?? –tonta te extrañe.
Sin
decir nada solo me miraste, y sin pensarlo lagrimas brotaron de tus ojos, y dijiste –perdóname,
por favor perdóname mientras tomabas mi mano y la apretabas fuertemente. Al ver
que llorabas apreté fuertemente tu mano mientras sentía culpa por haberte
provocado ese llanto en ti.
Me
levante de la silla donde estaba sentada y corrí a traer lo
necesario para curar la herida que te habías
hecho. Mientras curaba la herida de tu brazo, me mirabas y me pedias perdón por haberte ido así, me dijiste
que lo habías hecho porque necesitabas tiempo para pensar un poco acerca de
todo lo que estaba pasando en tu vida. Y que por obvias razones no querías
preocuparme, te mire y te dije que no te preocupes por nada de lo que había
sucedido, que yo te iba ayudar a estar bien y que juntas saldríamos de esa situación.
Te
abrace fuertemente y te dije – no tienes nada de que preocuparte Fionna yo
cuidaré siempre de ti te quiero mi gran guerrera mi hermana y amiga de
aventuras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario