La noche
caía ya, Denisha aun no llegaba a casa luego de haberse salido desde la mañana
había decidido apagar su teléfono para evitar ser molestada, el viento soplaba
fuerte y era muy frio pues la época eran principios de enero casi la ultima
temporada invernal.
El
viento soplaba y solo Denisha sentía como su largo cabello oscuro se movía al
compas del viento caminaba a pasos
lentos casi sin fuerza. Llevaba consigo una mochila que Fionna le había
regalado meses atrás y la cual se había
convertido en su favorita, en aquella mochila había guardado un libro que una
de sus grandes amigas le había regalado
un cuaderno donde solía escribir una lapicera de lata en la cual había plumas
de varios colores y la pluma que Fionna le había regalado la cual también era su favorita la pluma
era rosa y como adorno llevaba una guitarra Fionna
también tenia una igual.
Después
de mucho caminar, se dirigió aquella banca bajo el gran árbol lugar que ella y
Fionna visitaban con frecuencia, Denisha
miraba pasar al resto de las personas
que se dirigían a su hogar y la miraban raro. Denisha sin importarle decidió contemplar el cielo estrellado que la acogía
en ese instante, entre más tarde se hacia el viento soplaba más fuerte pero Denisha parecía eso no importarle,
mientras contemplaba las estrellas sus
ojos comenzaron a cristalizarse, lagrimas
brotaban poco a poco de sus ojos.
Lloraba
sin razón alguna o quizá si sabia pero quería fingir ser fuerte ante los demás para evitar ser
cuestionada por el resto de las personas con las que convivía, pero había una a la cual no podría engañar a Fionna no podía engañarla era su hermana y por lo consiguiente la
conocía a la perfección. Por la mente de Denisha pasaban un sinfín de cosas que en los meses
anteriores habían ocurrido cambios que ni ella misma sabia o entendía los
motivos.
Quizá
todo esto había surgido desde cuando el instituto donde iba no le gustaba o
quizá el hecho de olvidar a Shouta
también le hacia recordar tantas cosas. Luego de desaparecer por horas Fionna fue a su encuentro y para sorpresa de
ella encontró a Denisha hecha un mar de lagrimas. Fionna se acerco poco a poco
aquella banca, paso saliva para pasar el nudo que se le había hecho en la
garganta pues Fionna no soportaba ver triste a Denisha, pues Denisha representaba
grandes cosas para ella pues desde que Denisha había nacido Fionna hizo la
promesa de cuidarla y protegerla de todos y de todo.
Al
ver que su pequeña hermana lloraba Fionna la abrazo fuertemente y sin soltarla
susurro lo siguiente:
- - Se que no es fácil todo aquello que estas
pasando pero recuerda que yo estoy aquí
para ayudarte, apoyarte y cuidarte siempre.
El
llanto de Denisha poco a poco ceso y luego de tranquilizarse Fionna decidió
llevar a su pequeña hermanita de regreso a casa. Mientras caminaban de regreso
a casa Fionna pidió a Denisha que la tomara de la mano, Denisha accedió a tomar
a Fionna de la mano y dijo lo siguiente:
- - - Así como estamos tomadas de la mano
así permaneceremos siempre, no voy a
soltarte por eso soy tu hermana no puedo
dejarte sola prometí cuidarte desde que estabas pequeña.
Denisha
apretó fuertemente la mano de Fionna y le sonrío, Denisha no se había equivocado Fionna solo la conocía
mejor que ningún otra persona. Luego de abrir la puerta de su casa, los padres
de ambas abrazaron fuertemente a Denisha y le hicieron saber que estaban muy
preocupados por ella.
Fionna
los miro y pidió que no hicieran preguntas al respecto y dejaran a Denisha
descansar, los padres no preguntaron
nada, Denisha pidió a Fionna que fuera ella quien la llevara a su cuarto. Subieron las escaleras y entraron al cuarto
de Denisha sin palabras que pensar
Denisha dijo lo siguiente:
- - Podrías quedarte a dormir conmigo
como cuando era pequeña y todo me daba miedo???
Fionna
sonrió y accedió a quedarse a cuidar a
su hermanita. Denisha agradeció por haberla cuidado y consolado como siempre lo
hacia.

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